
Pepe Antonio
La Corredera y Porvera, Jerez y Chipiona, Málaga y Sevilla donde estudió, conocieron a Pepe. Lo más cierto es que lo conocían todos y en todas partes, le gustaba viajar, relacionarse con otras personas, además se le veía venir con sus dos metros de humanidad. Había nacido el 20 de octubre, el año es lo de menos, pues simplemente aparentaba la edad que tenía.
Cuentan que desde pequeño ya era un apasionado de la Semana Santa, construía pasos y organizaba cortejos de salón con su hermana Piedad. Era un apasionado de la radio, y ya desde mediados de los 70 se le veía grabando los sonidos de nuestra semana mayor con un magnetofón Philips, junto a los capataces y las bandas de entonces. De ahí le vino la afición, la que cuajaría después a principios de los ochenta con la dirección del Programa Trabajadera de Radio Jerez.
Estudio el Bachillerato en el Colegio Salle de Cristina y Derecho en Sevilla, donde coincidió con buenos cofrades jerezanos. Allí también conoció y se enamoró de las cofradías sevillanas.
Profesó la abogacía en el despacho de Antonio Camacho, pero pronto cumplió otros de sus anhelos, la docencia. Ejerció como profesor, o mejor, como maestro, en el Colegio Virgen del Perpetuo Socorro de las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón conectando con las hermanas y como no, con los jóvenes, a los que además de enseñarles, educaba.
Como perfecto conocedor del sentir y devenir de nuestras hermandades y cofradías, fue ante todo, fiel y sincero servidor de las mismas, a las que acudía solicito cuando su intervención reclamaban. Son muchas, tantas que no hay dudas en afirmar que en todas y cada de ellas, de una forma u otra, participó ya con su versos, en ponencias y tertulias o en la presentación de actos, carteles y conciertos. Sus palabras solían dejar hondo calado, ya fuera en verso como prosa, como así fue recientemente en la Evocación de las Siete Palabras en el Calvario de la Hermandad del Cristo. Pregonó al Rocío, en la Hermandad de la Angustias, en el Huerto en la XXV Oración Poética del Perdón, en la Capilla del Calvario, en la del Cristo del Amor, en la de los Desamparados.... muchas otras más.
Llevaba por bandera la presencia en su vida de la Madre de Dios. De la Piedad, la de sus paternales amores, De Estrella Sublime, por la Porvera; De Rocío, pregonero por el Camino, Consolación su abogada y Patrona, Regla en Chipiona, Perpetuo Socorro en el día a día y Confortación.... Todas ellas, todas, una sola, le colmaban en un solo fuero mariano: el ser cofrade y por encima ser cristiano.
A la hermandad de la Oración en el Huerto llegó por que allí le llevaron sus amigos y compañeros de la Salle. Desde su ingreso, se comprometió consideradamente con la hermandad, ayudando con la organización de la cofradía en la calle y más tarde con el grupo joven y los hermanos costaleros, su experiencia con la juventud cofrade de las cofradías le avalaba. Llegó a desempeñar diversos cargos en su junta de gobierno, como secretario y Teniente hermano Mayor. Fue Secretario portavoz del Consejo Local de Hermandades y Cofradías en el mandato de Fernando Fernández Gao donde revolucionó la secretaría con la incorporación al cargo de los nuevos medios informáticos (aún se recuerda el primer Pleno donde abrió su portátil para levantar acta) Su dedicación en el Consejo fue intensa, representó a nuestras cofradías por toda España cuando se promocionaba el encuentro Nacional Hermandades y Cofradías para nuestra ciudad e ideo y dirigió uno de los actos cofrades más recordados, el que dio por finalizado el encuentro de en el Villamarta. Posteriormente continuó acudiendo a los encuentros, el último de ellos en Ceuta.
Sempiterno Fiscal de Nazareno en el Huerto y últimamente en el Soberano, guardaba celosamente el más intimo de sus anhelos, ser costalero. Pero en verdad, Pepe Antonio, llevaba desde siempre sobre tus hombros, la pesada trabajadera de su indiscutida experiencia cofrade, de las primeras vivencias de luto penitente en la Piedad, la de aquellos pretéritos días de la juventud cofrade, la dilatada vida de hermandad, sus aconteceres, quehaceres y menesteres, su vivencia cofrade, el compartir año tras año con Manolo y la gente de abajo, ducas y alegrías costaleras en ensayos y estación penitente, el compromiso que como cristiano contrajo día a día, la puntual y veraz información de nuestras cofradías, el presagio pregonero ...
Bastan más que los hechos, los fundamentos. Los que por derecho hacen de José Antonio González de la Peña y García un respetado, admirado y envidiado cofrade. Un cristiano comprometido, un cofrade versado en nuestra Semana Santa, un excelente comunicador, un buen hermano y un mejor amigo.
Fue el veinte de mayo y en el momento mismo del Ángelus de Marismilla, cuando fue llamado por el Padre. La Señora de las Marismas lo llevó hasta el cielo de su mano, allí lo aguardaban sus padres, su abuela Pepita y otros tantos cofrades y hombres de bien, de ley como era él. Quiso la providencia que se fuera un día del camino, aquel que había narrado y llevado a tantas personas con su voz.
Ahora nos quedamos con su recuerdo el que guardaremos celosamente en el corazón de la memoria. Hasta siempre Pepe, hasta siempre amigo y hermano.
Sirva este espacio para homenajear a nuestro querido hermano Pepe Antonio, al que tanto echamos de menos.
Vamos a ir incluyendo todas las condolencias que la Hermandad recibe, así como todos los artículos que en su memoria se están escribiendo, algunas imágenes y sonidos...
Podéis contribuir en su homenaje, simplemente enviándonos lo que queráis, artículos fotos... y lo iremos publicando. Para ello entra en la zona de contacto y remítelo al webmáster o envíalo en la dirección Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Como ha dejado escrito nuestro Hermano mayor:
Hermanos sed fuertes y ahora, más que nunca, entregaros con fervor al AMOR a nuestros Titulares. Orad al Señor Orando en el Huerto que ya Pepe esta en ese cortejo de la Gloria junto a tantos otros hermanos que fueron a recibirlo. Orad a Nuestra Madre de Confortación que él desde las Marismas Eternas nos guiará y cuidara en este camino de la vida, tan duro, intenso y efímero. Tened esperanza en el Señor que él estará cada martes en nuestras oraciones e intenciones, en cada acto, en cada ensayo, cada Jueves Santo, allí mismo donde ahora Pepe se sitúa, junto al Señor Orando en el Huerto y en nuestro maltrecho corazón.
A su memoria
Yo te he visto amortajado
vivo ante Dios, y aquí muerto,
y tu bandera del Huerto
sobre el féretro callado.
Las medallas que has dejado,
las vi llorar de emoción,
o tal vez fue la ilusión,
pensando que ya estarías
rezando un Avemaría
junto a la Confortación.
Tres medallas sobre tí
Piedad, Huerto y Soberano
y el Palermo que en tu mano
siempre orgulloso te ví.
Aquella tarde sentí
el alma rota y dolida
y con mi voz malherida
por tu adiós y por mi pena
puse mis manos serenas
A escribir de tu partida.
Te has marchado con la luz
de un cielo azul de romeros
y de cantos rocieros
Bajo este cielo andaluz.
Junto a tu cuerpo el capuz
de tu amada cofradía,
y en el Coto la elegía
Que pregonaba una ausencia,
Y tú, envuelto por la esencia
Del Rocío de María.
Marismas las de los cielos,
morada de los mejores
con Simpecados de flores
sin penas ni desconsuelos.
Marismas las de los vuelos
a las que un ángel se asoma
y con sus alas te aroma,
Pepe Antonio, y de tu mano
va repitiéndote: ¡Hermano!
¡Viva esa Blanca Paloma!
Enrique V. de Mora
La alcaldesa, Pilar Sánchez, ha expresado sus condolencias a los familiares, amigos, rocieros jerezanos y cofrades, especialmente de la hermandad de la Oración en el Huerto, de la Piedad y del Soberano Poder, de José Antonio González de la Peña que ha fallecido este mediodía.
Pilar Sánchez ha manifestado su tristeza “por la pérdida irreparable de un jerezano de pro, un hombre de bien, ante todo rociero y cofrade, que siempre hizo gala de su jerezanismo más puro, nos transmitió durante años la actualidad del mundo cofrade y la Semana Santa a través de Radio Jerez y en la peregrinación al Rocío, fue el decano de los periodistas”.
La alcaldesa también ha tenido palabras de aliento “para los romeros jerezanos por el duro golpe que han recibido este mediodía. Las primeras peticiones del padre Alexis a la Virgen del Rocío en su homilía ayer fueron para los que este año no están y especialmente por Pepe Antonio que desde este mediodía ha emprendido el camino con la hermandad de Jerez pero desde la Gloria del Cielo”.
Pilar Sánchez ha añadido “la agenda de trabajo no me ha permitido estar hoy con los romeros jerezanos pero en cuanto pueda me acercaré para arroparles y recordar con ellos las vivencias en las peregrinaciones al Rocío con el bueno de Pepe Antonio”.
La regidora jerezana también ha lamentado “la pérdida de un buen maestro, comprometido con su escuela y promotor de muchas iniciativas, especialmente cofrades, en el colegio Perpetuo Socorro. Como profesional de la enseñanza, me consta que no solo se dedicaba a dar clases, sino que se involucraba más allá de lo estrictamente laboral. Por ello quiero expresar mi más sentido pésame a las hermanas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús y a todo el alumnado del centro”.
"Pepe Antonio" Descansa en Paz, amigo.
Lo siento pero no tengo palabras para expresar una noticia de este calibre, se nos ha ido un amigo, con el que compartí mis primeras Romerías del Rocío siendo yo un chiquillo, aunque el siempre con las tareas radiofónicas por delante pero disfrutando en grupo de muchos momentos especiales, recuerdo aquel Rocío en la que por causas de un incendio en el coto de Doñana y por evitar nidos de Águilas, nos desviaron de la senda habitual, yo iba de peregrino andando al paso de la carreta de plata, calor y ahogo insoportable que se convirtió en frío y relente en la noche. Mucha incertidumbre cuando al llegar a carboneras me enteré a través de el que la carriola donde llevaba mi tienda y pertenencias estaba a unos 20 km atascadas en las arenas y siendo rescatada por tractores.
Pepe Antonio se acerco y me cubrió con una manta, y nos hizo compañía al grupo de peregrinos hasta altas horas de la madrugada cantando y contando sus cosas junto a las carretas hasta que llego la carriola a nuestro destino. También recuerdo aquellos momentos en los que en una misma casa en la Aldea, se juntaban tres emisoras bajo un mismo techo, Radio Jerez, Cope, y Onda Jerez y juntos vivíamos muchos bellos Rosarios en la intimidad de la Casa donde la "Pastora" nos llenaba de luz y alegría, mientras esperábamos la hora del Salto de la Reja con mucha ilusión.
Duro golpe el que nos hemos llevado todos al mediodía de hoy al enterarnos que se ha ido con la Blanca Paloma, con su Oración en el Huerto, su Soberano Poder, Pepe Antonio González de la Peña, amigo que cada Martes Santo cubría su perfecta redacción de detalles en la delantera de ambos pasos de nuestra hermandad cada martes santo y que siempre que podía, y sabiendo que uno era de los que estaba en la primera trabajadera al otro lado del respiradero dorado, no le faltaba esas palabras de aliento y para este humilde costalero que lo va a echar de menos, de verdad.
Se nos ha ido, Pepe Antonio, que Dios lo tenga en su Gloria.
www.judiosdesanmateo.com
Querido Pepe Antonio
Su altura lo definió en lo físico y su altura lo hizo siempre, también, en su condición de hombre de bien que, dedicado al magisterio o a los asuntos propios de toda piedad popular que se precie, supo poner lo mejor de sí en cada sitio.
Pepe Antonio González de la Peña se nos fue mientras esos rocieros a los que supo seguir por las arenas con su 'Romerito', como llamaba a aquel 'landrover' de color claro, rezaban el Ángelus en Marismillas. Allí mismo se anunció su muerte.
Le llegó sin aviso, pese a molestias de salud anteriores, una guadaña tan capaz de ir por derecho a por él como de dejarnos sin nuestro decano en la información cofrade y rociera. Y yo no sé si he sabido reaccionar aún a semejante óbito.
No lo sé, Pepe Antonio. Dije lo que pude por la radio cuando el Camino se tiñó de negro. Las arenas de La Carbonera, en la primera noche sin ti, habían encontrado sentido a su secular tizne. Quién nos lo iba a decir. De luto por ti, querido amigo.
Pero no había escrito nada todavía. Bien que lo siento. No había periódico alguno en el que tuviera, este año, encomienda informativa alguna en la Romería. Tenía esa necesidad de volcar, mal juntando letras, aquello que ahora satisfago en mi blog.
Querido amigo. Aquellas 'bundesfiestas' que tu imaginación llenó, en Doñana, de noches deliciosas de patés rebuscados y todo un muestrario de salchichas del mundo siguen vigentes en mi memoria. Como tantas otras minucias tan propias de ti.
Pequeñeces quizá sin importancia fueron aquellas que dieron la razón a cuantos dicen que, al final, la diferencia, sea cual fuere el tema del que tratemos, está en los detalles. Y los tuyos fueron, y son allá en el cielo, de la categoría con que sembraste tu entorno.
Ahora, Pepe Antonio, nos quedamos sin tu Pregón de la Semana Santa. Aunque recordamos el tuyo del Rocío en La Concha. Ahora, Pepe Antonio, perdió el Coto tu singular estampa. Pero se nos quedó grabada para siempre como referencia colectiva.
¿Qué harán ahora los tuyos más cercanos? ¿Que harán tus monjas de Montealto? ¿Qué tus hermanos del Huerto? ¿Qué aquellos otros de La Granja? ¿Y Chipiona? ¿Y los rocieros? ¿Y hasta el del kiosko al que comprabas ese tabaco que no había forma que dejaras?
Hará mañana una semana de tu muerte. Y seguimos sin entender nada de lo pasado cuando en la pasada Semana Santa aún no sabíamos nada especial de tu salud y te vimos disfrutar de las estaciones de penitencia.
Descansa en paz, Pepe Antonio, querido amigo. Y no olvides a los que no te olvidamos.
Gabriel Álvarez
A nuestro pregonero póstumo
Conmocionados, al Ángel Confortador pedimos que visite a todos los cofrades de Jerez y recoja un cargamento de avemarías y padrenuestros. Serán muchísimos, no cabrán en el Convento, habrá que esparcirlos por la Alameda Cristina y por Porvera y por Plaza Rivero. El viento de levante los empujará hacia el este y llegarán seguro hasta esa aldea de la que José Antonio fue pregón rociero.
¡María Santísima confórtanos! que se nos ha muerto el corazón más grande que ha cabido bajo la capa de un nazareno. El capirote más alto, el abrazo más ancho, la palabra que no se lleva el viento, se nos ha muerto.
Ahora estarás hablando con tu madre, divertido en el Cielo, disfrutando de la alegría grande de Dios eterno, pero nosotros no podemos verlo y no podemos evitar ponernos tristes echándote ya de menos.
José Antonio González de la Peña, Pepe-Antonio, nos parece mentira que ya no estés con nosotros porque donde quiera que miramos vemos tu huella de cofrade cabal y bueno. En la Unión de Hermandades fuiste puntal certero, responsable inteligente de la Hermandad del Huerto, emocionante orador rociero, profesor querido, Letrado noble, periodista de los buenos, … Todo cuanto hiciste te lo agradecemos.
Descansa en paz Pepe-Antonio.
UNION DE HERMANDADES
Consejo Directivo
Adiós, Pepe Antonio
Hoy ha muerto. A las 12 del mediodía. Él lo sabía y no dio ni ruído. No he tenido demasiado trato con él fuera de la radio salvo algún cigarro compartido en la calle y los dos últimos encuentros en El Huerto o, por desgracia, en algún funeral. Me veía y se reía, no se creía que me vistiera de nazareno la primera vez y, cuánto le gustó verme en la segunda… Joder, qué putada morirse.
Pepe Antonio narraba en Radio Jerez la Semana Santa y el Rocío, junto a sus inseparables Lechuga y Sánchez-Galindo, además de hacer programas especiales dedicados a las Cofradías. Durante muchos años de narraciones de Semana Santa, muy joven, en mis inicios en la radio, me presentaba por la noche en un estudio vacío, unos walkie-talkies, unos teléfonos y unas unidades móviles con magníficos profesionales. Pepe Antonio coordinaba desde el punto estratégico y nos dejaba aprender a dar paso a unos y otros y sentirnos como Paco González en el Carrusel.
Se fue otro de los que nos enseñó mucho y aportaba valores. Se fue Pepe Antonio y nunca terminó de explicarme por qué siempre llevaba un paquete de tabaco rubio y otro negro. Joder, qué jodido es morirse. Hasta otra, Pepe…
David Gallardo
Hasta siempre amigo Pepe
Un verdadero amigo. Un compañero, una gran persona. Auténtico como él mismo.Se nos ha marchado uno de los pilares de los medios de comunicación en jerez en el ámbito cofrade y rociero. Pero aparte de todo eso se ha marchado un gran amigo. Un amigo que me abrió un día las puertas de Radio Jerez para que yo pudiera formar parte de ese gran equipo cofrade, que hoy queda huérfano. Porque Pepe ha sido y será el padre cofrade en la radio. Al menos para mí. Él aceptó muy bien su enfermedad ya pasada la Semana Santa y ha luchado con muchísimo ánimo. El mismo lo decía. Pero el Señor ha preferido no hacerle sufrir más y llevárselo a su Gloria. Un gran y grato recuerdo tendré siempre que vuelva a retransmitir Semana Santa. Él ha intentado siempre limarme en mi forma de expresarme y de dirigirme al público que me escuchaba. Ha sido un espejo como profesional y persona. Siempre con una sonrisa en los labios, llegaba cada mañana de sábado para comenzar el programa “Trabajadera”. Cuántos programas juntos. Yo me estrené en la calle radiando en Semana Santa precisamente con él, en la salida de la Estrella, el Domingo de Ramos del año 2009.
Desde entonces siempre me ha estado dando consejos para mi formación. Como persona que os voy a decir. Gran persona, enamorado de sus hermandades, y gran cofrade. Un padre cofrade, para mí. Solo te podría dar las gracias por todo Pepe y que tu Virgen de la Confortación te cubra con su manto.Y Pepe, te iban a dar el pregón de la próxima Semana Santa y estoy seguro que lo recitarás durante toda la Semana Santa en el balcón de la Gloria. Nosotros, tus compañeros, yo el más joven, siempre te tendremos presente, Juan Antonio, Sebastián, Gaspar y yo seremos los costaleros; Pablo, José Manuel etc… serán los capataces y tu siempre serás nuestro director de cofradía en las ondas cofrades de la radio.
Descansa en Paz, amigo.
David Puerto
Pepe Antonio: In Memoriam
Le he pedido a los compañeros del periódico que me dejen un hueco más grande para escribir de ti, hermano y amigo Pepe Antonio, porque mi habitual espacio sabatino se iba a quedar pequeño para tu envergadura. Y aquí estoy, entristecido por tu ausencia, como tantos amigos que te conocimos, y en este Lunes Pentecostal en el que la Blanca Paloma ha vuelto a bendecir por la aldea a los hombres, mujeres y niños de buena voluntad que se acercan a Ella. Aquí estoy yo, Pepe, este amigo tuyo en la tierra de María Santísima, acostumbrándome malamente a tu ausencia, con tu número aun colgado en la agenda de mi Blackberry ese número que tantas veces pulsé para llamarte, en esas «conversaciones secretas» que tanto nos hacían reír, y de las que asegurábamos que si salieran a la luz serían un éxito editorial sin precedentes. Y es que en ellas se mezclaban de modo extraordinariamente improvisado, latinajos y aforismos del derecho, recuerdos de los maestros universitarios, referencias históricas, cachondeos varios con gotas culteranas, análisis políticos, versos por aquí y por allá, metáforas sensualistas sobre las «hembras fermosas» y, todo ello, con el remate de asegurar con nombres y apellidos cuantos de seguro no podrían entender ni la mitad de lo que hablábamos. ¿Te acuerdas Pepe? Lo que 'natura non dat'.
Como ves, esta columna que hoy se alza, y que he construido con el primor y la elegancia con la que tú te vestías de nazareno, lleva el latín incorporado al título, ese latín de la vieja y eterna Roma, en la que un día besaste la mano del Santo Padre Juan Pablo II. Tenías aquella foto en el abigarrado panel frente a tu escritorio, donde acumulabas recuerdos de alumnos que te mandaban sus instantáneas. Ese cuarto grande, en perfecto y ordenado desorden, con restos de mudanzas y reestructuraciones inmobiliarias de tu casa de la calle Porvera.
Recuerdo ahora, con la emoción de tu partida, el cabezal de tu cama con el escapulario y tus medallas, y aquel cuarto de baño hecho a tus medidas en el que siempre tenías la radio a punto. Era el sello inconfundible del buen informador, del hombre de radio, como me recordaste un día en el que Mati y yo os invitamos a Vicky y a ti a nuestro domicilio conyugal, y viste también mi pequeña radio en lo alto del mueble de nuestro baño. ¡Como te gustaba pasar revista y alabar esto o aquello, y censurar lo otro, para así conceder el diploma de la elegancia y las cosas bien hechas! En el tropel de recuerdos que ahora me invaden, te veo siempre alegre y dispuesto, luchando en nuestras Hermandades y en la Juventud Cofrade, tocando la guitarra en las convivencias y diciéndome, una lejana tarde del otoño jerezano, cuando comenzábamos a conocernos: me dicen que cantas bien por Julio. A ver si nos reunimos y cantamos unas canciones varias. Luego vinieron tantas cosas que es imposible reunirlas aquí, salvo las que ahora estructuro luchando con mi pena, que es pena de un Jerez que siempre te llevará en el corazón. Vino aquel audiovisual de Manolo Vargas con versos de Manuel Moure, que grabamos un septiembre caluroso en los estudios de Radio Jerez. Y vino mi debut como pregonero en el Cristo del Amor, y mi otro estreno de informador cofrade en Canal Sur Radio, lugar que ocupé porque alguien llegó hasta tí y tú diste mi nombre para esa casa que desde 1991 sigue siendo mi lugar radiofónico cofradiero. Ese lugar al que tú llevabas las torrijas de tu madre para nuestra tertulia de los medios, aquella que un día el amigo Cañadas bautizó como 'Tertulia de Enriquito', porque aquel viernes de cuaresma estaba mi hijo recién nacido. El otro día, le dije que ya no estabas, que te habías ido al cielo y aquella noche rezó por ti antes de acostarse. Él te quería mucho y tú le correspondías siempre. Debo decir con orgullo que tu casa fue siempre como la mía. Si tuviera que quedarme con un puñado de recuerdos, ten por seguro que los ratos en tu casa siempre estarían. Esas noches de Año Nuevo con tantos amigos, aquellas otras con menos, en las que simulábamos un fiestorrón de aupa pegados a las ventanas, para que nos vieran los que venían de vuelta de monótonos cotillones, las torrijas a los pregoneros, las de trabajo cofradiero (ya me entiendes.), las cosas que contaba tu primo Manolo, las novedades de Martín...
Recuerdo ahora a tu madre, Encarnita, a la que hiciste la más perfecta crónica social y de cotilleo sano que pudiera haberse hecho de mi boda. Tú eras, Pepe, hombre de fe, y debo resaltarlo como cualidad superlativa de tu personalidad. Heredaste la fe de tus mayores, como decimos los abogados, no a beneficio de inventario, sino pura y simple. Con sus cargas y con sus rentas. Y la llevaste con libertad, con dignidad y con orgullo. Con ella recibías a Cristo en Santo Domingo, tantas tardes dominicales en tu banco del fondo. Con esa Fe subiste a los atriles pregoneros a cantar la Navidad en San Telmo, y a tus Titulares en la Oración Poética. Con esa fe pregonaste el Rocío en La Concha y recreaste las Siete Palabras junto al Cristo de la Expiración. Con esa fe fuiste el más veterano Fiscal de Misterio de nuestra Semana Santa, y con ella te asomabas a los micrófonos de la cadena ser desde tu 'trabajadera'. En ella nos abriste el camino a muchos y nos enseñaste a estar delante de un micrófono. Y delante de los pasos. Y en las arenas del Coto, y en la Aldea almonteña, y delante de la Blanca Paloma. Tu fe de cristiano viejo, ahora tan en entredicho gracias a la laicidad beligerante de los apóstoles de la falsa tolerancia, es a la que ahora nos agarramos cuando ya no estás entre nosotros. Con esa fe, yo ahora, amigo y hermano, te pido que desde esas marismas azules, desde ese palquillo de honor de la Gloria, en la que estarás con Pepe Luna, Manolito, tus padres y todos los buenos cofrades y rocieros, nos eches una mano a los que andamos por la tierra con tu memoria pegada a nuestro corazón, y que desde allí, veles por todos nosotros, y cuando llegue el Domingo de Pasión del año que viene, des un pregón de la Semana Santa de categoría que ponga de pie a los Ángeles y a los Santos, y que te lleven a hombros los viejos costaleros del Huerto entre ovaciones y palmas por bulerías, mientras suenan saetas de Gloria junto a Cristo Resucitado.
Que Dios te bendiga pregonero, hermano y amigo Pepe. Hasta que nos veamos. Un abrazo de tu tamaño.
Enrique V. de Mora Quirós
HASTA SIEMPRE, LARGO
Esta semana la peor noticia no ha venido de parte de los analistas económicos, la Delegación de Recursos del Ayuntamiento de Jerez o ese estudio de La Caixa que siempre dice que los andaluces y, más en concreto, la provincia de Cádiz está en el vagón de cola de los parámetros nacionales y europeos en creación de empleo y riqueza.
Esta semana todo eso ha pasado a un segundo plano para mucha gente, entre los que me incluyo, porque esta semana se nos ha ido para siempre en Jerez un gran hombre.
El jueves poco después de las doce del mediodía alguien me pasó una llamada: «Enrique Víctor de Mora quiere hablar contigo, es urgente». Y fue esa urgencia con la que me apremiaba el bueno de Enrique la que me hizo pensar de inmediato en lo peor.
En efecto, nuestro querido compañero y amigo José Antonio González de la Peña no había podido ganar la batalla contra el cáncer, esa maldita enfermedad que tantas bajas está provocando en nuestras filas; ese asqueroso mal que a tanta gente buena nos ha quitado.
Pepe Antonio, como todos lo llamábamos, o mejor dicho, el Largo, como aparece en mi agenda del teléfono móvil, fue un tío que se hizo querer. Inteligente, culto, divertido, educado y gran conversador, tuve la oportunidad de trabajar con él hombro con hombro en infinidad de retransmisiones de Semana Santa y El Rocío. No cabe duda que los micrófonos de Radio Jerez se han quedado bastante más desamparados y vacíos con su marcha.
Estos días, precisamente, si todo hubiese ido como debiera, el Largo nos estaría contando el devenir de la Hermandad del Rocío de Jerez por las arenas de Doñana, ese coto en el que tanto disfrutaba.
El destino, la divinidad, la providencia o no sé qué ha querido que su despedida haya coincidido con el camino de los rocieros jerezanos, en cuya caravana me consta que la noticia cayó como una puñalada en el corazón.
Leía el viernes en Cofrademanía a Andrés Cañadas, en un artículo que me emocionó por su verdad y su desgarro, aseverar que ya nada volverá a ser lo mismo en esos caminos con la hermandad jerezana, en esas noches de Marismillas o Carbonera, en esa 'bundescena' que se inventó el propio Pepe Antonio o en el rengue del Cerro de los Ánsares para dar cuenta de los patés de jabalí y roquefort que nunca faltaban en el equipaje cotero del Largo.
Confío en que en vida llegase a percibir el aprecio verdadero que le tenía y aprovecho ahora estas líneas para honrar su memoria y destacar la categoría de un hombre grande en todos los sentidos, no sólo en el físico. Pepe Antonio fue un referente para muchos de los jovencitos que empezamos en la radio a mediados de los noventa, nos enseñaba algo nuevo en cada programa, en cada retransmisión.
Tenía un estilo único, directo, de los que generan confianza desde el primer minuto en el oyente.
No lo vi jamás faltarle el respeto a ningún compañero, se ganó la confianza y el cariño de todos, y, si me permiten, con esa figura sobresaliendo por encima de todas las demás en las procesiones de Semana Santa, con su micrófono amarillo de la SER en todo lo alto, se había convertido en algo así como un patrimonio de la profesión.
En el mundo cofrade lo hizo y lo dio todo, pero las circunstancias o la poca vista de tantos consejos que han pasado por la Unión de Hermandades han impedido que, finalmente, pudiese pregonar la Semana Santa jerezana desde el atril del Villamarta.
Para mí, como decía el jueves Enrique Víctor de Mora, su nombre está ya en la lista de los pregoneros de Jerez, aunque su mensaje nos llegue de otra forma.
Quisiera antes de finalizar mandar un abrazo y todo el cariño a su hermana, a sus inseparables compañeros y amigos Lechuga y Galindo, a su queridísima Vicky, escudera siempre en el camino del Rocío y en los caminos de la vida.
Se nos ha ido una gran persona, un gran rociero, un excepcional cofrade y un excelente comunicador. Afortunadamente, era un hombre querido y sabía del afecto verdadero que se le profesaba en su tierra.
No ha habido que esperar a estos tristes momentos para escuchar o leer elogios sobre su persona.
Cuando llegan estas fechas rocieras, los que nos hemos criado en el amor por la Blanca Paloma echamos de menos cada vez a más gente. Desde ahora, qué pena Pepe que ya no estés aquí, cuando oiga un «¡Viva la Virgen del Rocío!» tú también estarás en mi mente y en mis recuerdos, querido amigo. Hasta siempre, Largo.
Javier Benítez
"A Pepe Antonio"
La Semana Santa se queda huérfana; a las 12 del Ángelus, tu alma echó a volar al cielo de las Marismas del Rocio; en esta carta de despedida tengo tantas cosas que decirte que no sé ni por donde empezar, por que son tantas vivencias dentro y fuera del colegio, son tantas risas, tantos momentos divertidos, que ademas de ser el mejor profesor que he tenido de Economía, también fuiste mi profesor cofrade, me enseñaste a mirar la Semana Santa con otros ojos y a conocer más de cerca a las hermandades; fuiste el fiscal del paso de un primero de bachillerato que cuando teníamos clase contigo todo el mundo ponía una sonrisa; ese portátil misterioso que de ahí salían notas, música de Semana Santa para los cofrade pesaitos como yo, o veíamos el resumen de las jornadas de la eurocopa comentando que gol fue mejor...son tantas vivencias...
Y cuando te dije que era firme candidato a la junta de gobierno de mi hermandad, te empezaste a reír y me dijiste “ay jaimito en que líos te metes con lo joven que eres”, y yo Pepe, tú tranquilo que lo controlo; qué grandes recuerdos... o cuando escuchaba tu programa radiofónico y después te comentaba el programa el lunes por la mañana, o ese juego 'SerCofrades' que me regalaste y yo te devolví el regalo dedicándote una foto de mi Cristo que es lo mas grande que tiene uno. Siempre que nos veíamos en lugares cofrades hacíamos el mismo comentario “de hay que ve en que lugares tan raros nos vemos”, o cuando diste una charla en mi hermandad que estaba yo el primero y me dijiste eso de por que llegues el primero no te voy a subir 2 puntos en economía. ¡Qué arte tenías, amigo Pepe, y si puedo estar orgulloso de decir que eras mi amigo, siempre que necesité algo tú estabas para echarme un cable, y es que el bueno de Pepe a todo el mundo le ayudaba; siempre tenía una sonrisa para todos y un ánimo.
Todavía no me lo creo; pienso que te voy a encontrar paseando al Curro por los aledaños de Sto. Domingo o que te voy a encontrar en la salida de alguna procesión con tu micrófono amarillo, y lo que más me ha dolido es no poder verte en las tablas del Villamarta, porque si alguien en Jerez se merecía dar el Pregón ese eras tú, una persona de gran corazón, que siempre tenía buenas palabras para las hermandades, que luchaste por la juventud cofrade, que enseñaste a los cofrades a respetar y a ver las cofradías desde otro punto de vista... son tantos elogios los que podría escribir que en vez de una carta escribiría un libro.
Bueno Hermano Pepe, sé que estás gozando desde un balcón de tu Rocío, y que estás acompañado de tu Señor del Huerto y de tu Virgen de Confortación.
Que sepas amigo que nunca te olvidaremos porque te has llevado un trocito de corazón de cada uno de nosotros. Recuérdame el día que me ponga mi túnica que mire para el Cielo y te salude en el palco de los Grandes, y que sepas que ya no será lo mismo sin tí, que el señor del Huerto y la Virgen de la Confortación el año que viene tendrán más tristeza en sus ojos, y que tu Soberano levantará la mirada al Cielo de la granja y te saludará.
Me despido con un hasta luego, porque un día nos veremos todos alli, y seguiremos charlando de nuestras cofradías.
Hermano Pepe, muchas gracias por todo.
Un abrazo.
Jaime Sánchez García
Pepe Antonio
Hay cierta casta de cofrades que brilla de forma natural sin necesidad de pertenecer a una junta de gobierno. Y sin necesidad de contar con un medio de información en el que expresar su opinión. Y sin necesidad de ser designado para dar ningún pregón. Y sin necesidad de ser hermano mayor de su cofradía porque para ellos son bobadas esas acepciones del todo o nada. Y sin necesidad de que Jerez –esta ciudad tan especial para sus cosas y tan desagradecida con muchos de sus hijos- lo nombre rey mago. No necesitan, simplemente, de esas prebendas para trabajar desinteresadamente en pro de nuestras hermandades. Porque ven más allá y saben que lo bueno que hagan por su cofradía redundará en el beneficio de todas y de la Iglesia en general.
A esta casta pertenecía el bueno de José Antonio González de la Peña, que nunca necesitó de nada de lo dicho, pero que, sin embargo, dio un recordado pregón del Rocío en los noventa y ejerció generosamente distintos cargos en su cofradía de El Huerto, así como de secretario del Consejo Local de la Unión de Hermandades que presidió Fernando Fernández Gao. Fue uno de los primeros en iniciarse en eso del periodismo cofrade –antes, por supuesto, de derivar en el amarillismo que desgraciadamente hoy tanto padecemos- allá por los ochenta con su programa Trabajadera, en el que él mismo me pidió que colaborara- oportunidad que nunca le agradeceré bastante, y que significó mi primer acercamiento a los medios de comunicación- y cuya dirección dejó, como era más que lógico y loable, para dedicarse a sus labores en el Consejo. Otros no han sabido posteriormente dejar los micrófonos cuando han ocupado puestos de responsabilidad a nivel local. Lo mismo que otros no entienden esa forma de ser.
Contemplo en mi casa en el calendario de la Cadena Cope la foto de este mes de mayo. Se trata de una obra de Juan Sánchez que recoge a la Virgen de la Confortación en su paso de palio poco antes de salir de Santo Domingo. Se aprecia parte de la presidencia y una bocina a la izquierda entre una nube de incienso. Y a la derecha un nazareno difuminado por el movimiento, altísimo, y que todos podíamos reconocer en la calle. Eras tú, seguro, que tantos años ejerciste como su fiscal. Parece una foto premonitoria de tu partida en este mes. Porque no creo en las casualidades.
En plena peregrinación del Rocío nos ha dejado, el pasado jueves para ser exactos, dejando gran consternación en el mundo cofrade. Tanto es así que el pasado viernes en Santo Domingo, en su misa de corpore insepulto, en ninguna de las dos naves cabía un alfiler, y eso que no asistieron ninguno de los romeros jerezanos que tanto han compartido con él. No en vano era persona muy apreciada en todo Jerez. Su saber estar, su señorío y su buen hacer tuvieron esa respuesta. Pepe Antonio, Pepe el Largo, como cariñosamente le hemos llamado quienes nos consideramos sus amigos, se nos ha ido con mucha prisa parece que para ver desde el cielo la salida que esta misma madrugada ha protagonizado su Virgen del Rocío. Descanse en paz el cofrade, el rociero, el señor que siempre supo ser.
Ernesto Romero del Castillo
A mi amigo Pepe Antonio
Amigo Pepe Antonio:
Me acabo de enterar hace sólo unos minutos que te acabas de marchar para siempre.
Como puedes comprender, esta noticia me ha causado una tremenda impresión y, sobre todo, me ha llenado de pena.
Para nosotros tus amigos y, sobre todo, para aquellos que sin pudor nos atrevíamos a opinar de cofradías, siempre fuiste un referente.
Me viene a la memoria la vez que nos conocimos, hace ya muchos años, cuando tú colaborabas el bufete de abogados de nuestro común amigo Antonio Alcalá, el cual también partió sin despedirse hace ya algunos años. No sé si te acordarás pero la presentación de Antonio fue '… te presento a nuestro compañero José Antonio, que como se puede comprobar es el que lleva los casos de "embergadura”…'
Buenos tiempos aquellos……
Posteriormente ya no volvimos a perder el contacto y las culpables fueron las hermandades, que de una u otra forma fueron nuestra gran pasión. Fuimos confidentes muchos años cuando compartíamos micrófono en tu programa de la SER, donde siempre te gustaba contar con mi presencia (aún me sigo preguntando el por qué), y compañeros en el Pleno de hermanos mayores, siendo tú secretario del Consejo.
¿Te acuerdas la cara de los hermanos mayores la primera vez que tuvistes que leer el acta de la reunión anterior, y en vez de cómo se hacía siempre, con borrador y bolígrafo, sacastes tu ordenata portátil? ¡que te gustaba la informática y los buenos móviles..eh!.
Tu imagen la recordaremos siempre, "largo", sobre todo los cofrades, te echaremos mucho de menos, lástima que ahora que tú no estás por fin podremos sacarle una buena foto a tu Virgen de la Confortación, y ya no será tu capirote alto y espigado el que lo evite, pero la lástima será que ahora que podremos guardar su bella cara con nitidez, la veremos mucho más triste que nunca. Han sido muchos palos en poco tiempo y en esta ocasión, para colmo, se trata de su fiscal.
Me vienen muchas anécdotas a la memoria. ¿Te acuerdas cuando me facilitastes la grabación radiofónica de nuestra recogida de la Coronación porque Manolo Serrano, entonces responsable de horarios e itinerarios del Consejo Directivo de la Unión de Hermandades, tenía en su informe que nos habíamos recogido tarde? Fue tu gradación la que salvó nuestro honor. Siempre estabas ahí, micrófono y petaca en ristre.
Como comentarista cofrade todo un profesional, cauto, medido, prudente, informado, todo un señor del micrófono. Como docente tuvimos poca oportunidad de tratarte, pero sí contamos con la buena opinión del alumnado, que nunca te olvidará.
Hace sólo unos días, concretamente el lunes de Feria, en las copitas que ofrece el Consejo a los medios de comunicación para celebrar nuestra Feria, me sorprendió verte aparecer en sillita de ruedas. Sabía que la enfermedad había vuelto a cebarse contigo, pero no esperaba que de forma tan implacable. No obstante te vi muy animado, con ganas de luchar. Recuerdo que me comentabas palabras de tu hermana, donde decía '...ánimo Pepe que en peores plazas hemos "toreao"…'.
Cuando pienso en la cantidad de enfermedades que campean a sus anchas por nuestra vidas y que aún no se ha podido dar con la clave para su curación, siempre me pregunto lo mismo. ¿Por qué ocurre esto? ¿Donde están los investigadores? ¿Por qué no se invierte más en esto? ¿Por qué gastar tanto dinero en armamento? ¿Por qué tantos gastos que se podrían evitar? Y al final la resignación... Es ley de vida...
En fin amigo Pepe, no vamos a arreglar ahora nosotros el mundo. Que sepas que me ha encantado hablar contigo este ratito, era lo que me pedía el cuerpo.
Te echaré mucho de menos.
Hasta siempre Pepe.
Pedro Larraondo
“Va por ti, Pepe Antonio”
Era yo un pequeño revoltoso cuando, por primera vez, oí hablar de Pepe Antonio, más conocido como Pepe “El largo”. Con el paso de los años me fui dando cuenta de que eras muy querido, no sólo en el colegio, sino en todo Jerez. Lo que nunca me pude imaginar es que fuera tan fácil entablar una estrecha amistad contigo.
Para Montealto, Pepe, tú eras el profesor de economía, pero para mí fuiste UN AMIGO. Nunca tuve el privilegio de ser alumno tuyo en las aulas, pero creo que a mí me has en señado cosas más importantes en la vida que un simple tema de economía. Se me vienen a la cabeza todas esas veces que, en los pasillos, hablábamos de la actualidad de las cofradías jerezanas, porque tú, querido Pepe, siempre gritaste a los cuatro vientos tu inmenso amor por tus hermandades y por la Semana Santa en general. Especial amor el que le tenías a Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, de cuyo paso de misterio fuiste fiscal. Nunca olvidaré, Pepe Antonio,las veces que me dijiste: “Rafalito, busca una molía y una faja y vente al traslado de la Oración”.
Precisamente, Pepe, el último día que te vi fue el Viernes Santo 2010, delante del palio de la Soledad. Desgraciadamente no te pude saludar porque no quise interrumpir ese momento de intimidad del que disfrutabas mirando a los ojos a la Santísima Virgen. Parece como si en ese momento, ella hubiese decidido que una persona con tú categoría tenía que estar pronto a su lado.
Tampoco ocultaste nunca tu amor a la Santísima Virgen del Rocío y a la Hermandad de Jerez, de la que mi padre, como tú ya sabes de sobra, tuvo el privilegio de ser Hermano Mayor.
Este año, te quedaste sin camino después de incontables años haciéndolo. Fíjate lo que te quiere Nuestra Madre, que no sólo quiso que hicieses el camino, sino que hizo todo lo que estaba en su mano para que lo hicieras al lado suyo. Este Lunes de Pente costés tendrás sitio reservado en un balconcito del cielo para verla salir de su Ermita.
Pepe, tu vida terrenal se acabó hace días, pero comenzó tu otra vida, en la que creías firmemente.
Ahora, querido amigo, desde allí arriba, reza por los que nos quedamos aquí, para que sigamos firmes en nuestra Fe y podamos encontrarnos algún día en las marismas azules.
Hasta siempre Pepe.
Descansa en paz.
Rafael Mateos Villar
FALLECE EL PROFESOR JOSE ANTONIO GONZALEZ DE LA PEÑA
Cuando aun en el gremio de periodistas no nos habiamos recuperado de la muerte del compañero Juan Andres Garcia, resulta que hoy nos llega otra perdida y a cual mas dolorosa que la de mi amigo, compañero y "profesor" Jose Antonio Gonzalez de la Peña.
Solo Dios sabe lo dura que ha sido esa enfermedad contigo, Pepe, Dios y los que te queremos.... Pepe Antonio, ese era tu nombre para los amigos, mi querido Pepe Antonio. Pepe "el largo", el que todo el mundo divisaba a lo lejos aun con el capirote del Huerto puesto.... Que me hayas hecho hoy llorar por esto..., no tienen nombre los caprichos del destino, no lo tienen Pepe, no. Tu que tanto me habrias hecho emocionarme al oirte en el Villamarta, tu que ibas a ser Pregonero de nuestra Semana Santa de JErez el año que viene, tu que me enseñaste tantas cosas, muchas de las que incluso me resisti a aprender...
Perdoname que hoy no sepa darle forma a lo que siento, pero es que son muchos años Pepe, muchos años y muchas vivencias, y muchas conversaciones cargadas de complicidad y silencios bien entendidos.
No tengo palabras, Pepe, no las tengo, se me han encajao en la garganta y de ahi no salen porque la pena no las deja...Una pena que es casi una condena desde un Madrid que me aleja de tu ultimo adios. Este año tu Virgen del Rocio mirara al cielo para darte la exclusiva, tu seras el primero en saber la hora del salto a la reja y en ese momento, solo se escuchara tu voz Pepe, solo la tuya retransmitiendo todas las emociones que caminan por Muñoz y Pavon hasta la ermita.
Descansa en Paz, amigo mio, no sabes como voy a echarte de menos... Pero me quedo con la tranquilidad de que el Señor te tendra en su Gloria, porque tu has sido un hombre bueno que lucho siempre por causas nobles y ahora si que podras mirarle a los ojos pensando que merecio la pena...
Hasta siempre Pepe.
Mamen Villalba
Minicuento rociero
Tenía un amigo que de tanto cantar aquello de “quisiera ser tan alto como la luna…” casi lo consigue. Su imagen de auriculares al oído, micro de esponja amarilla y polo azul oscuro, estaba tan ligada al camino como las flores de papel de las carretas o los vivas al Simpecado. Al parecer la Virgen le tenía un encargo preparado que ha tenido que cumplir. Al parecer el Arcángel San Gabriel, estaba ya algo cansado de ir anunciando la Buena Noticia de que María, aún Virgen, iba a ser la Madre del Señor. Buscaba a alguien para que le sustituyera y pensó en este nuestro amigo por su experiencia en contar cosas. Y en contar cosas del Rocío. Su voz elegante y casi sin errores, sería la interina perfecta para dar ese merecido descanso al tan cansado arcángel. Por eso, el jueves de camino, fue a la hora del Ángelus cuando decidieron hacer el traspaso de poderes. Desde aquel jueves, no es San Gabriel quien anuncia la Buena Noticia a María, sino aquel rociero de corazón tan grande como él mismo. Y por eso tras aquel triste Ángelus de despedida, y tras un momento de silencio, todo volvió a pasar como cada primavera cuando Jerez atraviesa el Coto. Así nuestro nuevo Arcángel podría ir contándole al resto del mundo la Buena Noticia de que su hermandad iba de nuevo camino del Rocío. Ahora ya no tendrá excusas para perderse un sólo camino. Hasta siempre rociero. Nos veremos allá arriba. O eso espero…
"Minicuentos rocieros" Ángel Rodríguez Aguilocho. Gentileza de Cofrademanía.
http://www.cofrademania.com/articulocompleto.php?id=457
"Cuando dejé de ser niño..."
(A la memoria de Pepe)
Yo aprendí a ser rociero de niño, cuando mis padres y abuelos me llevaban a un sitio tranquilo y extraño con forma de pueblecito de Belén, en el que todas las casas eran blancas y en el que cada tres o cuatro calles, había una arboleda que abocetaba lo que en tiempos tendría que haber sido algún tipo de bosquecillo. A uno de estos túmulos verdes le llamaban el ‘Eucaliptal’, a otro el ‘Chaparral’, a otro, el ‘Acebuchal’… y recuerdo que entonces, casi siempre por invierno, eran pocos, muy pocos, casi ninguno, los coches que circulaban por allí, y también recuerdo que me llevaban a misa junto a otras caras conocidas que rodeaban un estandarte de forma extraña, en el que por detrás ponía aquello de ‘Hded de Jerez’ cosa que nunca entendí, pasados incluso muchos años.
Luego crecí, y el Rocío empezó a ser algo más cercano, y cumplidos los diez años me llevaron por primera vez a ver a la Virgen cuando la sacaban en procesión por aquel sitio, y recuerdo que me acostaron junto a la hermandad Matriz en el Renault 12 blanco que tenía mi padre, y que amaneciendo me espabilaron para verla en una casa que llamaban ‘del Quema’, junto a amigos que luego lo fueron para siempre, como Paqui, y ‘Jeromín’, y ‘Mandro’, y sus padres y tíos…
Más tarde fui rociero de casas en la Aldea, y primero en el Real, junto a la hermandad de San Juan del Puerto, y luego en la plaza de Doñana, junto a la de Sevilla, crecí en la Fe y en las ganas de Rocío, y aprendí todas las cosas de la romería, conociéndolas a fondo junto a los mayores de Jerez que de vez en cuando se juntaban con las nobles gentes de Almonte que pasaban por allí, y también de la mano de algunos famosos para el mundo entero, que en aquel rincón de sosiego que era nuestra casa, se sentían a gusto mientras saboreaban también ratos de Rocío; una tal Encarna, una tal ‘Marujita’, un tal Alejo García, un tal Carlos Herrera…
Así fue mi niñez rociera, y así fueron también los primeros años de mi juventud, aquella que un día quiso fraguarse en la verdad entonces desconocida de Doñana, aquel paraje que atravesaban mis amigos, aquel al que yo nunca había tenido la oportunidad de acudir como un rociero más. Pero llegó el día, y porque me alumbró el Espíritu Santo un mes de mayo de calores oscuros, llegué al Coto con cara de susto, después de atravesar en barcaza el río de Sanlúcar, amparado en José Antonio Montero, mi ‘Curri’ del alma, y en un Nissan Patrol blanco que tenía Radio Popular de Jerez. Llegué a Doñana cuando el año 92 ya dibujaba estelas de luz en la Expo de Sevilla, y allí fue que me di de cara con Mariano y ‘Mariví’, y con las gentes del Quema, y con un tal José Mari que nunca paraba de cantar, y con su hermano Carlos, que también cantaba lo suyo, y con una caravana de quince carretas de colores… y con un montón de compañeros de los medios de comunicación, que bajo la batuta de aquel al que conocíamos como ‘Pepe el Largo’, marcaban sendas y senderos de palabra en las noches oscuras de un Coto que entonces parecía reír mejor que ahora.
Y fue entonces que todo el universo de cosas que con veintipocos años se desplegaban ante mí, volvieron a empequeñecerse de pronto, porque otra vez fui niño en medio de tantos mayores, un niño que con los ojos abiertos y la boca cerrada, intentó no desentonar en aquel regalo de Dios que es el camino del Rocío, lo que así continuó siendo muchos años más, muchísimos, con sus cosas de un color, y sus cosas de otro color, hasta que el pasado 20 de mayo, el día que ya nunca olvidaré, me hice mayor de repente, y de repente me di cuenta que ya nunca seré el niño que fui, aquel al que siempre mimó Pepe Antonio a pesar de nuestras disputas constantes en torno a nuestras diferentes formas de pensar en cofrade.
Porque la vida anduvo siempre inexorable, con su compás caprichoso y cadencioso, dándonos a veces regalos con forma de paloma, y otras, negruras con llantos de cristal, pero siempre había un resquicio al que agarrarse cuando andando el calendario, las guitarras volvían a sonar, y los sombreros regresaban a un alero de sombras por los rostros, justo el momento en que un don extraño de Dios nos quitaba muchos años de encima, y regresábamos al amparo de aquel Land Róver blanco y corto que no andaba más que siete días año, el entrañable ‘Romerito’, aquel en el que viajaba de piloto el tutor de todos cuantos como yo, no queríamos, aún sabiendo, andar más deprisa de lo que lo hacía el amigo Pepe Antonio.
Por eso supimos que los jueves por la noche tocaba salchicha y cerveza, y hablar un rato como Shuster antes de empezar a contar la noche por la radio, y por eso sabíamos que pasado ‘Cancelín’ el viernes a mediodía, llegaba el ‘momento Pathé’ en el que unas galletitas deliciosas eran debidamente lustradas con esencia de jabalí, y otras ‘delicatessen’ de igual tronío. Así era. Una bendita rutina de la que nunca quisimos despegarnos, como los niños hacen por las mañanas cuando sus madres les ponen el Cola – Cao encima de la mesa antes de irse al cole. Una rutina maravillosa que ahora disfrutarán los ángeles de la Virgen, o el mismo San Pedro allá en su puerta, o yo qué sé quien, pero no yo, quien ahora y de repente, desde el pasado 20 de mayo, me ha quedado sólo en el Coto, a pesar de que haya decenas, cientos de brazos amigos, empeñados en que no sea así. Pero así lo siento.
Es la soledad de quien crece. La que conocen bien los padres a los que ya nos les llevan regalos los Reyes Magos, porque los Reyes son ellos mismos. La que llegó de repente el 20 de mayo, justo al lado de esa carreta que siempre intentó Pepe que todos respetaran a través de Radio Jerez. La que andando los días se hace más grande incluso, al descubrir que el Coto, arca de la alegría tantos años, se ha convertido de repente en ladrón de una infancia que ya nunca volverá, porque se quedó allí enganchada, para siempre… una mañana de mayo.
Andrés Cañadas.
A mi amigo, José Antonio González de la Peña
En primer lugar quisiera darles mi mas sentido pésame a su familia y a toda esta Hermandad de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto y María Santísima de la Confortación.
El destino me dejó fuera de juego cuando me entere del fatal desenlace de nuestro querido Pepe Antonio. Intente ponerme en contacto con su hermana Piedad y me ha sido imposible.
Quisiera desde aquí poder dedicarle, desde más humilde conocimiento de la poesía, una despedida personal ya que fueron muchos y buenos los momentos compartidos en esa hermandad, en aquellos primeros años donde se fundó aquella primera cuadrilla de costaleros a la cual pertenecí.
“ Fue una suerte conocerte
y tenerte como amigo,
¡que mala suerte perderte,
maldigo a tu destino.
Aunque se que en lo mas alto
hay un Huerto con Olivos,
donde se que te esta esperando
al que llevaste conmigo,
que prendieron en Santiago
y vivió en Santo Domingo.
Fue una suerte conocerte
y tenerte como amigo.”
Que Dios te tenga en su Gloria.
Atanasio
"Hasta siempre, Pregonero"
¿Qué pasa Pepe? Te saliste con la tuya y te fuiste sin dar el Pregón. ¡Vaya tela! Al final Natera no pudo, y no veas el 'cabreo' que tiene.
Le he dado mil vueltas a la última vez que nos vimos en aquella habitación del Hospital; tú recogías tus cosas porque estabas a punto de recibir el alta. Te sorprendiste de verme por allí, un lugar donde ya sabes que le tengo fobia, y donde me demostraron que no hay camas para gente de tu talla.
Te pregunté y me respondiste: “Pues nada Alvarito, aquí estamos con el 'bichito' este plantándole cara; no queda otra”. Te vi animado, muy animado pero eso sí, me descartarte el Rocío casi al cien por cien.
Llegó tu hermana, 'la doctora' y tras dos besos me despedí de ti con un “nos vemos Pepe, ya hablamos”. Y lo estamos haciendo.
Te fuiste tío. Pero que sepas que eres recuerdo eterno de mi primer camino, en Carboneras, donde me dedicaste unas palabrillas en un trozo del bolsillo de aquel pantalón que se desgarró y que está en la pared de mi casa de la playa junto a tu foto.
También recuerdo una de mis primeras entrevistas; fue a ti en el año 2.000, cuando comencé en Frontera Radio con mi primera temporada de 'El Cuarto de la Cera'. Estoy buscando esa entrevista por mis cajas y en los altillos. Ayúdame, anda.
Y no me olvido de esta Cuaresma que por siempre estará en mi mente por esa reunión que teníamos pendiente y que se alargó en el tiempo para solucionar el paso de nuestro 'Soberano' por Chapín. Tú querías dos 'chicotas' para que el nazareno no se parara mucho. Yo quería una. Después de dos cervecitas en 'El Tabanco' te convencí y como bien recuerdas, todo salió de escándalo el Miércoles Santo.
Pero sin duda, me quedo con tu última 'Tertulia de Enriquito' en Canal Sur. Te tengo en video, y ya te aviso que te haremos un bonito reportaje en Cofrademanía. Fue sin duda el último buen rato de risas que tuvimos juntos. Las últimas cervezas, el último 'pescaíto', las últimas torrijas, el último brindis… y sin duda, la última 'botellona' en la casapuerta de la radio de todos los andaluces, ya que fuera 'caía la de Dios'. Sin duda Pepe, irrepetible por las cosas que allí contamos para reírnos y tú lo sabes. Tranquilo… que nada saldrá de mi boca.
Pregonero, me despido; que te vaya bien. Mira qué foto he puesto: es de hace dos años, en el camino.
Te dejo tranquilo, pero dale recuerdos a Manolito, Nono y María… y como siempre digo cuando alguien se marcha, busca a quien tú sabes… esa persona de la que hablamos en más de un camino, y dale un abrazo muy fuerte.
¡Hasta siempre tío!.
Álvaro Ojeda.
Multimedia
Audios
Programa: Personajes de Rafael Plaza 29/05/2010
Programa: La Levantá Digital 23/05/2010
Programa: Cofrademania Rocio 20/05/2010
Videos
Fotografías
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Su Legado
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Por los jardines del Cielo Un ángel de esbelto talle Los pliegues de su vestido La cita con el Dios Padre Él sabía que Gabriel, Confortador en sus penas Y cuando llegara un Jueves Bajó el ángel a la tierra Santo Domingo se erguía Entró el ángel quedamente. El ángel, por no saber - "¿Quién eres? "No eres Tú la que yo busco -"¿Y Tú quién eres Señora?" Pero Tú tampoco eres -"Y Tú que entre las dos manos |
No eres Tú la que yo busco -"¿Y Tú, que en bella carroza Mi nombre es Consolación. "A Tí tampoco te busco Inquieto el ángel, nubló ¿"Dónde está la que Dios En la capilla del fondo El ángel voló en silencio -"¿Eres Tú la que yo busco?" Pues ya me tienes aquí Sólo un día en todo el año Y te cubrirán de besos Como está tu pregonero |
José Antonio González de la Peña
(Glosa final de la XXV Oración Poética de la Hermandad del Perdón dedicada a la Hermandad de la Oración en el Huerto. Iglesia de Santo Domingo . Jerez. Sabado, 1 de abril de 2000.)



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