
La representación iconográgfica la encontramos en el Evangelio según San Lucas donde se recoge el momento de la oración en el Huerto de Getsemaní.
Saliendo, se fue , según costumbre, al monte de los Olivos, y ke siguieron también sus discípulos. Llegando allí, díjoles: Orad para que no entreís en tentación. Se apartó de ellos como un tiro de piedra y, puesto de rodillas, oraba, diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz: pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Se le apareció un ángel del cielo, que le confortaba. Lleno de angustias, oraba con más instancia; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrian hacia la tierra. Levantándose de la oración, vino a los discípulos, y encontrándolos adormilados por la tristeza les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entreís en tentación.
San Lucas (22, 39-46)



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