Del Pregón de la Semana Santa de 1997 pronunciado por Dña. Inmaculada Cáliz González.
“Santo Domingo. Pesebre de culturas arquitectónicas y de pasiones jerezanas. Rociera por la gracia de Dios, y cofrade por el amor de sus hijos. En ella duerme un Cristo Orante, confortado por dulces lágrimas de su madre. Dios se hace hombre en lo inmenso de la palabra. Teme y en su miedo, se entrega al Padre, Trinidad absoluta de su alma.
Hay una luna escondida
en los patios del Alcázar,
los ángeles dominicos
han volado a sus murallas,
para en cabildo de amores,
aprobar, quien de ellos, baja.
El ángel de Luis Vasallo,
y el pequeño de Roldana,
se volverán jerezanos
para confortar el alma.
Señor de amarga partida,
de silentes oraciones,
aparta de Ti la herida
del escarnio y los dolores.
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